En un libro biográfico, exquisitamente ilustrado, sobre la niñez y los descubrimientos del «padre de la neurociencia», la ciencia y el arte se unen para hacer maravillas.
El padre de Santiago Ramón y Cajal, el médico del pueblo, quiere que Santiago también sea médico. Desalienta la aptitud y el intenso amor que su hijo siente por el arte. Pero, para Santiago, dibujar y pintar son tan necesarios como respirar. Así que cuando su padre le confisca sus materiales de arte, el niño encuentra la forma de dibujar en secreto. Dibuja en puertas, porterías y paredes, pero sus dibujos incordian a los vecinos. Sin embargo, Santiago ve las cosas diferente. Siente que es un artista y siempre lo será, incluso después de que crezca y se haga médico. Y el arte le ayuda a descubrir lo que nadie más había descubierto hasta entonces: las conexiones ramificadas dentro del sistema nervioso. En este primer libro de la autora Christine Iverson, su brillante texto evoca el espíritu pionero de Santiago, mientras que la deslumbrante narrativa visual de Luciano Lozano incorpora su arte, incluyendo asombrosos dibujos de las vías neuronales. Un autorretrato, información sobre las neuronas y el trasfondo de la ciencia que llevó a Santiago Ramón y Cajal a ganar el Premio Nobel en Medicina en 1906 se unen para complementar este brillante recuento de un niño que definió su destino científico mediante el arte.
Santiago Ramón y Cajal’s father, the village doctor, wants Santiago to be a doctor. He discourages his willful son’s love and aptitude for art. But drawing and painting are as necessary to Santiago as breathing, so when his father confiscates his art supplies, the boy finds a way to draw in secret. He draws on doors, gates, and walls, and to the neighbors, his drawings are a nuisance. But Santiago sees things differently. He’s an artist and always will be, even after he grows up and becomes a doctor. And art helps him discover what no one else could: branching connections within the nervous system. Debut author Christine Iverson’s vivid text evokes Santiago’s pioneering nature, while Luciano Lozano’s stunning visual narrative incorporates Santiago’s actual art, including remarkable drawings of neural pathways. A self-portrait, facts about neurons, and the science behind Santiago Ramón y Cajal’s 1906 Nobel Prize for Medicine round out this brilliant account of a boy who shaped his scientific fate as an artist.